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El árbitro quiso pasar desapercibido, pero fue un protagonista más.

Al inglés Howard Webb se le fue de las manos la final que disputaron Holanda y España. Si bien amonestó a trece jugadores y expulsó a Heitinga, las tarjetas deberían haber sido más.

"Para mí es un honor poder estar en la final de mañana y es una gran oportunidad. Espero hacer un buen papel. El partido perfecto es aquel en el que nadie habla de los árbitros". Así se presentaba el árbitro Howard Webb antes de la final de la Copa del Mundo.
Pero el referí inglés se encargó en pocos minutos de echar por tierra aquel deseo, al cobrar algunas faltas inexistentes y ser demasiado permisivo con los jugadores holandeses, que salieron decididos a cortar el circuito de juego español, la mayoría de las veces con faltas.
Webb sacó cinco tarjetas amarillas en los primeros 27 minutos de juego –Van Persie, Puyol, Van Bommel, Sergio Ramos y De Jong-, pero justamente al último de ellos le perdonó la vida luego de una patada descalificadora sobre Xabi Alonso.
De Jong impactó la suela de su botín contra el pecho del mediocampista del Real Madrid, y sólo fue amonestado por el árbitro, que había mostrado un total de amarillas –ninguna roja- en sus tres partidos en Sudáfrica.
En el complemento, el partido siguió en la misma tónica. Van Bronckhorst vio la amarilla por una falta táctica sobre Sergio Ramos y Heitinga bien pudo irse expulsado después de entrarle duramente a David Villa.
No sólo España fue el perjudicado con las decisiones de Webb. A los 14 minutos, Xabi Alonso fue directamente a derribar a Arjen Robben y ni siquiera vio la amarilla. Los jugadores captaron el mensaje y aprovecharon de su "licencia para pegar".
A los 29, Heitinga volvió a salvarse de la expulsión, después de derribar a Iniesta en la puerta del área. Estaba amonestado. Pero siguió en la cancha, al menos hasta los últimos diez minutos del tiempo suplementario, cuando cortó una jugada manifiesta de gol de España y a Webb no le quedó más que mostrarle la roja. Su primera y única expulsión en la Copa del Mundo.
Para decorar su noche negra, perdonó a Robben, quien pateó la pelota en protesta por un fuera de juego. El árbitro volvió sobre sus pasos cuando se dio cuenta de que el delantero estaba amonestado...
Webb sacó doce tarjetas amarilla y una roja, que espero 110 minutos en aparecer. Demasiado tiempo para una final marcada por el juego brusco. Definitivamente, no pasó desapercibido.

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