El salón recibió a todos los comensales bellamente decorado en tonos salmón, en una obra que tuvo el ingenio de Goyo Streitemberger, y la colaboración permanente de la docente Analía Lindner.
Muchas otras manos de docentes y colaboradores en general dieron por resultado una cálida ornamentación general de las mesas y el salón de fiestas. Por ejemplo los servilleteros fueron hechos durante el descanso del verano por las maestras jardineras. Lidia Beier y Marta Holzman, se ocuparon de hacer y decorar las tortas que conformaron la torta aniversario. Mientras tanto, la Comisión del Centenario, presidida por René Beier e integrada por muchas personas que bien quieren a la Escuela Parroquial no dejaron pasar un solo detalle para que el servicio y la comida fueran excelentes. En la madrugada, cuando ya habían pasado los discursos era posible ver a los integrantes de esta Comisión, felices por el resultado obtenido, porque la gente se manifestaba muy conforme, mientras no paraban de bailar al ritmo de la música de Los Errantes.
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