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Entre 2011 y 2013, la obra pública en Buenos Aires disminuyó un 55 por ciento.
La Provincia dedica sólo el 1% de todo su presupuesto a ese rubro.
En términos presupuestarios Buenos Aires es la provincia mas rica pero invierte sólo 109 pesos por habitante en obra pública.
Son las cifras más bajas desde la crisis de 2001/2002.

Más allá de cualquier eslogan publicitario, los niveles reales de inversión de obra pública en la Provincia están por el piso y es notable cómo han caído respecto al 2011, año que había mostrado un pico en esta materia directamente relacionado a las necesidades electorales de los gobiernos nacional y bonaerense. Un estudio divulgado hace pocos días en el que se analizaron los niveles de gasto de capital de 19 provincias del país, revela que el año pasado la obra pública en Buenos Aires cayó un 55% respecto a aquel 2011 surcado por la elección general. Es, de hecho, uno de los distritos con el guarismo más negativo en este aspecto, sólo superado por Mendoza, que mostró una caída del 61% en el mismo período.
Y hay más. Los gastos de capital o inversión pública son variables importantes para las provincias porque tienen un efecto dinamizador sobre la economía y ayudan a aumentar los niveles de empleo. Para comparar entre año y año se toman las variables en términos reales, es decir descontando la inflación. Dentro de los gastos de capital la partida más importante es la de “inversión real directa” o lo que generalmente denominamos obra pública ejecutada directamente por las administraciones. Pues bien, el trabajo citado estudia la importancia que le dan los 19 distritos evaluados a este tema. En la última posición de esa lista figura la populosa Buenos Aires, que dedica solamente el 3% de su presupuesto total al rubro “gastos de capital” y un ínfimo 1% para la llamada obra pública directa. A modo de ejercicio comparativo, Santiago del Estero tiene la mayor presencia de gastos de capital sobre el total de gastos provinciales, con un 33%.
En términos corrientes, los números que muestra Buenos Aires significan una inversión de obra pública de sólo 109 pesos por habitante. Formosa –mucho menos poblada y más pequeña- invierte 4.555 pesos, según la estadística. El trabajo fue realizado por el economista Félix Piacentini, de la consultora NOAnomics, en base a datos de la Dirección Nacional de Coordinación Fiscal con las Provincias, dependiente del Ministerio de Economía, y de información suministrada por las administraciones provinciales. En el caso del capítulo referido a Buenos Aires, Piacentini debió completar el ciclo anual con proyecciones propias, ya que la Provincia entregó datos solamente hasta agosto de 2013 inclusive. En verdad, la mayoría de las provincias muestran hoy un nivel de inversión pública menor al de fines de 2011.
Sólo en siete de las 19 estudiadas la obra pública se recuperó plenamente e incluso se superaron los registros de aquel año. Ellas son: Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Misiones, Formosa, Neuquén, Río Negro y Chaco. El resto mostró bajas notables en este rubro respecto al año en que la presidenta Cristina Kirchner fue reelecta con el 54% de los votos. El estudio no incluye a Corrientes, Chubut, La Pampa, San Luis y Santa Cruz por falta de información oficial al respecto.
“Tomando el consolidado de un grupo de 19 jurisdicciones se advierte que desde 2003 los niveles de gastos de capital y obra pública crecieron con altibajos hasta alcanzar un máximo en 2011. A partir de allí, el 2012 acusa una fortísima caída real del 24% para ambas variables producto de la necesidad de los gobiernos provinciales de ajustar sus cuentas.
Ya en 2013, año electoral de por medio y con mayores recursos propios por más presión fiscal, los gastos de capital estimados ascienden a los $ 50.400 millones, que implica una mejora real del 15% pero no suficiente para alcanzar los niveles de 2011”, explica el trabajo sobre el cuadro general del asunto. Como se ve, el 2012 es clave en el proceso de caída de gastos de capital y obra pública en todas las provincias, no sólo en Buenos Aires, donde fue particularmente duro. En efecto, el declive se dio en el marco de un escaso crecimiento económico y de una desaceleración de las transferencias nacionales giradas a las provincias. Un guadañazo que el gobierno de Daniel Scioli sufrió particularmente, a pesar de que el año anterior su presencia en las boletas del oficialismo había sido determinante para asegurar el triunfo de la Presidenta en la Provincia.
Consultado, Piacentini definió como “alarmantes” las actuales participaciones de los gastos de capital y de la obra pública directa en el presupuesto bonaerense. “Son las más bajas desde el 2002, año de la profunda crisis nacional”, explicó. Y agregó: “La obra pública directa de Buenos Aires no solamente resulta la más baja del país en términos per cápita, sólo 109 pesos por habitante, sino que además es superada en valores absolutos por algunas de las provincias más pobres de nuestro país, como Misiones, Santiago del Estero, Formosa o Chaco”. No es algo nuevo en la historia económica provincial. La obra pública, como bien señala el trabajo, suele ser la variable de ajuste a la hora de achicar el gasto porque hay otras erogaciones que no se pueden tocar sin generar descontrol gremial, como los gastos de personal. Buenos Aires está, precisamente, entre los distritos que más ajustaron sus gastos de capital para mejorar sus cuentas fiscales, llevándolos a una expresión casi testimonial. Paralelamente, y previo a una reforma tributaria, mejoró notablemente el ingreso propio a través de la recaudación de impuestos. Dos movidas que le permitieron a Scioli respirar tranquilo hasta las últimas y recientes paritarias, que obligan a rever los números bonaerenses de cara al resto de este año en un contexto de crecimiento económico muy tenue, casi nulo.
Fuente: Diario El Día

 
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